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Léase la entrada anterior…

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Es tan fácil hablar y hablar (en este caso, escribir y escribir) y no hacer nada, ¿me equivoco? Tiene tanto tiempo ya que no escribía que hasta desconozco el teclado, ya ni siquiera recordaba la contraseña del blog gracias a que mi pregunta secreta es el nombre de mi primera mascota llamada Goldie, logré entrar.
Hace tiempo ya, escribí acerca de unas preguntas que mágicamente nos resolverían la vida nos ayudarían a marcar nuestros objetivos y llevarlos a cabo, debo confesar que me pasó exactamente lo que puse al principio de ese post, la emoción me duró tan solo unas semanas.
Ha pasado casi un año desde ese día tan trágico y sigo en la misma situación comiéndome las uñas de los pies y con amigos imaginarios y pues ya, eso es todo, solo quería que lo supieran.
B

  1. Salir a hacer ejercicio.
  2. Lavarme las manos.
  3. Desayunar.
  4. Bañarme.
  5. Almorzar.
  6. Ir a la escuela de idiomas.
  7. Lavarme las manos.
  8. Trabajar en mi tesis.
  9. Comer snack.
  10. Lavarme las manos.
  11. Escribir entrada para blog.
  12. Lavarme las manos.
  13. Comer.
  14. Lavarme las manos.
  15. Leer.
  16. Comer snack.
  17. Ir a pasear con mi novia.
  18. Lavarme las manos.
  19. Cenar.
  20. Lavarme las manos.

Antes que alguien más lo diga, antes de que todos empiecen a hablar sin contar con todas las versiones, permítanme contar la mía. ¿Por qué hacerme caso?, se preguntarán. La respuesta, sencilla de verdad, yo soy el culpable.

Justo en el momento en el que con más claridad veo las cosas, cuando por fin toda mi vida está tomando un sentido único, en el que, sin esperarlo, a mi lado tengo a personas valiosas de verdad, que me quieren y se preocupan por mí, lastimo a alguien.

¿Por qué tanto alboroto? Ese alguien, es quién desde hace ya un año y dos meses, me toma de la mano y me da su amor sin, siquiera, tener que hacerlo. Esta mujer, a quien por respeto no nombraré, me ha hecho darme cuenta de algo que, aunque sabía que estaba ahí, no quería verlo. Algo tan insignificante para algunos, pero que, para ella y para mí, es demasiado importante.

Después de todo lo anterior, me dispongo a explicarlo:

Le he faltado el respeto a esa mujer, le hecho creer que no me importa, que no es valiosa para mí. Sí, soy un patán, ¿qué clase de persona le hace eso a quien ama, sino la que no se respeta a sí mismo?

¿Cuál es la razón de tal ofensa en particular? Pendejez. El ocio en las redes sociales. Cuando yo una persona no tiene vida social no tiene nada que hacer, empieza de ocioso, sin saber que hacer o decir, empieza a buscar personas y a decir cosas estúpidas sin sentido. Fue así como todo empezó.

La primera ofensa, coqueteo en el Libro de Caritas. ¿Qué pasa cuando, frente a cientos de personas, le coqueteas a alguien que no es tu pareja? Se te arma un zafarrancho. Le faltas el respeto a esa persona, te burlas de ella y no le das su lugar.

Después de horas de chillar, berrear, patalear y suplicar platicar y disculparme, ella aceptó darme una segunda oportunidad.

Ahora, la segunda ofensa, sacar nuestros trapitos al sol divulgar información acerca de nuestra vida personal y hacer comentarios vulgares y ofensivos en el sitio de la Ballena cargada por Pajaritos. Aclaro, los comentarios vulgares y ofensivos, jamás fueron hacía ella, no soy tan culero.

¿Cuál fue la falta aquí? Esa es información que sólo nos concierne a nosotros dos. Sí, tengo muy pocos seguidores, soy patético pero algunos de ellos son personas que nos conocen a ambos y que no tienen por qué saber que tengo un grano en el trasero ciertas cosas. Sin mencionar claro, que también hice una gran cantidad de comentarios demostrando que soy un idiota que soy una persona indecente, haciendo parecer que no tengo madre la mujer es un objeto, faltándole el respeto de la misma forma a ella.

Es por eso, que al notar que estoy actuando como imbécil de una forma tan inusual en mí, debo decir que habrá un gran cambio, por mi parte, en aquellos sitios conocidos como “Redes Sociales.”

¿Por qué estoy escribiendo esto? Es mi forma de disculparme. Quiero hacerle ver a esa hermosa mujer, cuánto me importa y todo lo que estoy dispuesto a hacer para demostrarle mi verdadero yo.

De esa forma, ante todos ustedes, me disculpo contigo, corazón, por haberte faltado al respeto, por hacerte pensar que soy un idiota soy alguien que, de verdad, no soy.

B